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Imprenta Corito


Rafael Salazar LABOR. Los prensistas Nelson Tayupo y Pedro Amundaray usan una máquina que data de 1879


YRAIDA NÚÑEZ / El Tiempo / Bercelona, Venezuela

Con una máquina manual nada “hierrito” comenzó a trabajar, en 1948, el tipógrafo Oscar Bolívar, nativo de Ciudad Bolívar, en su imprenta “Corito” en la calle San Carlos, cruce con Anzoátegui en Barcelona.

Comenzó imprimiendo tarjetas de presentación, después le encargaron recuerdos de bautizos, cumpleaños, talonarios y diplomas.

Con el pasar del tiempo adquirió dos equipos más grande que la “hierrito”: uno marca Chandler, fabricado en 1879 en Chicago-Estados Unidos y otro Grafo-press checoslovaca. Con ellas empezó a despachar encargos en Anzoátegui, Monagas y Sucre.

El tipógrafo llevaba al negocio a su sobrino, Juan José Gregorio Gómez, quien a sus diez años lo ayudaba a revisar los textos y los clichés. Además lo acompañaba en los viajes que hacía a Caracas para buscar las galeras (tablas con líneas de letras) a la tipografía Anauco.

Gómez, llamado cariñosamente Goyo, inició la carrera de Medicina en la Universidad de Oriente (UDO), Núcleo Bolívar. Luego se cambió a Ingeniería Civil. En el sexto semestre dejó los estudios.

25 años tenía Goyo cuando su tío, quien era como su padre, sufrió una fractura de costilla y le pidió que se encargara, durante 20 días, de la imprenta, a la cual le había cambiado el nombre de Corito por Boyacá.

El 16 de diciembre de 1989 falleció a los 65 años Oscar Bolívar. Gómez quedó al frente de Imprelitho Boyacá C.A, junto a ocho empleados.

30 años de servicio en la empresa lleva el prensista Pedro Amundaray (52), seguido por su colega Nelson Rafael Tayupo (52), quien estima que "lo principal es que el pago no falla". Este último tiene 28 años de antigüedad, al igual que el encuadernador, Pedro María Freites (48).

Sus compañeros, los litógrafos Atilio Vargas (41) y Orlando Serrano (59), tiene 18 y 10 años de servicio, respectivamente.

Cuatro años como prensista lleva Alberto Escudero (27), quien estudia 3er. semestre de Higiene y Seguridad Industrial, así como el “utilitis” José Astudillo (19).
El hijo de Goyo, Luis Gómez (24), se encarga, desde 2002, de la administración y de elaborar los diseños en las computadoras.

Responsabilidad
"Cumplir para que el cliente vuelva" es el norte de Juan José Gregorio Gómez (51), cuya imprenta posee actualmente una cartera de 400 clientes de los estados Anzoátegui, Monagas y Sucre.

"Nuestro mayor aval es la responsabilidad y calidad de los productos. Le hacemos trabajos a los particulares e imprimimos la Gaceta Oficial de la entidad. La hemos elaborado en los gobiernos de Acción Democrática, Copey y del presidente Hugo Chávez".

Goyo contó que casi a las 10:00 de la noche del 29 de diciembre de 2004, lo llamó por teléfono el gobernador de Anzoátegui, Tarek Saab, para encargarle 63 ejemplares de la Ley de Administración,

“Al principio creí que era una broma, pues recién había pasado el Día de Los Inocentes. Una patrulla me llevó el documento original a mi domicilio en Barcelona. En mi computadora hice las impresiones, y nueve horas después se las entregué al otrora secretario de gobierno, Carlos Ramos”.

Para Juan José Gregorio Gómez su trabajo es un reto, le apasiona. Él y su personal no han dejado de entregar los pedidos, ni siquiera durante el paro petrolero de diciembre de 2002 a febrero de 2003.

En ese lapso, la empresa laboró con la imprenta de tipos móviles, la misma que en 1450 inventó el herrero alemán Johannes Gutenberg.

18 trabajos diarios
Es la suma de encargos que cada día despacha el personal en Imprelitho Boyacá C.A. Tarjetas, talonarios de facturas y de rifas son los de mayor demanda.

200 ejemplares
Los prensistas imprimen ahora dos centenares de copias del libro de 400 hojas, denominado Crónicas en
Blanco, Azul y Rojo, escrito por el contador Elpidio Lucero, quien narra su infancia, adolescencia y adultez.

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