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CERONO vs CORONA


Cinthya Sánchez/ Beijing / junio de 2008
"Te imaginas visitar un bar chino y que después de tres Coronas te comiencen a servir Cerono?”, dice Daniel, un mexicano con dos años de radicar en Beijing y que en cuestiones de piratería le ha tocado ver de todo, hasta el clon de la cerveza mexicana. Con el mismo tamaño de botella, etiqueta, logotipo, tipografía, colores y gráficos Cerono es la copia china de Corona. Es reproducida y comercializada por la empresa Beijing Cerono Trade Limited Company. Como Corona, casi todo lo que se comercializa en China tiene su presentación pirata.

Luis es el encargado del Fogoncito en Beijing y no le parecería raro que los chinos piratearán el trompo al pastor. Y su temor no está lejos de la realidad, pues en el mercado de Donghuamen, donde se venden brochetas de alacrán, caballito de mar y otras excentricidades, ahí resalta un trompo de carne parecidísimo al de los tacos al pastor. La única diferencia es que la carne es de dudosa procedencia, al menos para mí que no hablo chino y no puedo preguntarle al dueño del trompo de qué animal es su carne, se sirve en pan en vez de en tortilla y se come al igual que en México con cilantro, cebolla y salsa.

La Sangría también se comercializa en China y para protegerse de la piratería tuvo que cambiar su envase, lo hicieron más parecido a una botella de vino que de un refresco, con la finalidad de alejar los clones chinos. Otras empresas como Bimbo tampoco se han salvado, pues los chinos han tratado de copiarse al Osito Bimbo, como logo, aunque no lo han logrado, pues la empresa ha parado la idea de clonar al osito.

Pero no sólo lo mexicano se piratea, también lo que está de moda en el mundo como el Iphone, le pusieron Ifan y lo recrearon completamente igual, sólo que este es más pesado. De lejos lo parece, con pantalla touch, presentación de programas en cuadritos, por delante es negro y por detrás plata, casi igualito. Se anuncia en publicidad dentro de taxis y algunos espectaculares. Cuesta 2 mil pesos aproximadamente y lo venden hasta en tiendas departamentales. Como el Ifan, ópticamente varios productos en Beijing parecen ser los originales. Lo parecen de lejos y en muchos casos las diferencias son casi imperceptibles. Aunque depende de lo pirateado.

Por ejemplo si piratean cadenas de restaurantes de comida rápida, se fusilan los mismos logotipos y tipografías.

Mr. Lee es un ejemplo, un restaurante de comida rápida china, que copió mucho de KFC. El mismo señor sonriente, canoso y de lentes, misma tipografía en el nombre, fondo rojo y la carita del señor llamado Lee, encerrado en un cuadrito, hasta los muebles son iguales a los del restaurante de pollos.

Lo mismo pasa con el Starbucks. Beijing está lleno de cafés con distintos nombres pero con logotipo parecido al de la famosa cafetería, copian los colores, los vasos, la decoración y los muebles. De lejos sólo se ve un círculo verde con letras o ideogramas blancos. Adentro sillones de gamusa en café y morada, del techo salen lámparas amarillas o blancas y quienes venden portan un mandil verde. Todo idéntico.

Muchas de estas marcas clones de otras o completamente nuevas tienen hasta publicidad, uno de los casos más vistos en este año olímpico es el de una tienda deportiva de nombre Li Nin que se atrevió a juntar Nike y Adidas para crear su propia marca deportiva.

Utilizó la misma palomita de Nike, pero colocada al revés y un slogan parecido al de Adidas “Impossible Is Nothing”, sólo que a éste le pusieron “Anything is possible”. Tienen tiendas en las avenidas más importantes de Beijing y publicidad por toda la ciudad, que por cierto, también es parecida a la de Adidas, con el mismo concepto y creatividad. Incluso esta nueva marca deportiva patrocina a algunos equipos durante los juegos olímpicos.

Los diseños en la ropa y calzado son iguales a los de Adidas y Nike, hay tenis que se repiten o pantalones deportivos en los mismos colores, misma tela y corte pero hechos en China. Los precios son relativamente más baratos que las maracas originales. Pero es de los casos que màs sorprenden, no por nada los extranjeros fotografìan la tienda y miran sorprendidos los aparadores.

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