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Valentino "Arrivederci"

¡Valentino è femminilità, glamour e cose belle!
Sophia Loren





AP/París.-¡Qué despedida! Al final del último desfile de la grandiosa carrera de Valentino Garavani en París, toda la sala estaba de pie y lo ovacionó durante largos minutos.

Algunas modelos lloraban. Pero él mismo, el modisto de Hollywood y de la nobleza europea, mantuvo la calma y saludó amablemente al público.

El italiano de tez morena y aspecto impecable, que no recuerda haber visto a su padre vestido con otra cosa que traje y corbata y que se vanagloriaba de no haber diseñado nunca nada vulgar, siempre fue un ejemplo de conducta. Y lógicamente siempre fue un símbolo de la alta costura. Con su despedida, 48 años después de abrir en Roma su primer taller de costura, se termina una época. La época de “couturiers” como Dior o Saint Laurent, que sobre todo querían embellecer a las mujeres y no se centraban tanto en las féminas trabajadoras y ejecutivas de ahora.


Así, no debe extrañar que el mundo del glamour y la moda presentara sus reverencias a una de sus grandes estrellas en su despedida en el Museo Rodin de París.
La estilosa Miuccia Prada llegó desde Milán. El regordete y muy elogiado diseñador de Lanvin, Alber Elbaz, se presentó con gorro de lana.
Algunas de las modelos más guapas de los desfiles de Valentino como Claudia Schiffer, Nadja Auermann, Devon Aoki e Inés Sastre asistieron a la presentación desde la primera fila. Su colega Eva Herzigova llegó pronto, pero tardó una eternidad en llegar hasta su puesto en medio de la enorme cantidad de fotógrafos. La actriz Uma Thurman casi le roba toda la atención a las modelos con su piel de porcelana y su rostro elegante.

En el desfile mismo parecía que el maestro hubiera querido demostrar una vez más todo su talento. “Quiero mostrar lo mucho que amo a las mujeres”, dijo previamente.
“Quiero dar lo máximo de mis conocimientos”. Y eso es lo que hizo: Sobre la pasarela espejada, se vio un diseño elegante detrás de otro.

Abrigos en tonos pastel, como de principios de los años 60, trajes elegantísimos con falda estrecha, vestidos floreados para el día y lógicamente la especialidad de Valentino: moda para la noche, puesta en escena con todos los detalles de la verdadera costura, bordados, plisados y lentejuelas.
Los diseños rodeaban las siluetas y destacaban las figuras con gracia. Un vestido de noche blanco de mangas cortas, de corte estrecho, demostró, gracias a la precisión con que utilizó cristales, piedras preciosas y brillo plateado en el cuello y la cintura, la habilidad incomparable de Valentino.

Al final del desfile, recurrió a la seña de identidad de su carrera y envió a 30 modelos con vestidos idénticos en su típico color rojo a la pasarela. La muestra de Valentino fue el clímax de los desfiles de alta costura para la temporada primavera/verano 2008, que terminan hoy en París.

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